Maestra - estudiante - controversia

Entre tanta noticia de elecciones, hay otras cosas de mucha importancia que ocurre en nuestra isla. Esta semana me llamó la atención el intercambio entre una maestra y un estudiante por la calidad de la enseñanza en la isla y el desinterés de un sector de nuestra juventud por aprender.

Expresaba la maestra que se le ha hecho complicado lograr la atención y el interés de sus estudiantes para aprender, y destacaba que esta generación no mostraba deseos de educarse formalmente en la escuela.

Un joven estudiante le respondió que no es culpa de ellos, que es culpa del sistema y que la maestra hacía muy mal al generalizar, que esta generación de jóvenes es la que más quiere aprender, pero que el sistema no enseña nada.

Desde muy joven, como estudiante, he sentido profundo respeto y admiración por los maestros. Honestamente me pregunto muchas veces cómo pueden manejar diariamente la cantidad de estudiantes que tienen en el salón de clases, la paciencia que hay que tener para manejar simultáneamente diferentes temperamentos, emociones y capacidades de aprendizaje de sus alumnos. Los maestros son unos héroes, en especial los puertorriqueños que se fajan en la isla y que a pesar de todo lo que he expuesto, son los peores pagados de la nación. Hay maestros que tienen que meterse la mano en el bolsillo para que sus alumnos reciban el pan de la enseñanza.

A mi juicio, la respuesta del joven estudiante a la maestra peca de lo mismo que él le señala a la docente: generalización. Ciertamente no todos los estudiantes son iguales, pero el sistema, contrario a la interpretación del estudiante, no es “los que están allá arriba”, o sea, el gobernador, los políticos y el jefe del Departamento de Eduación. El sistema se compone desde el jefe de la agencia hasta el que se encarga de limpiar las escuelas. Todos son el sistema, por lo tanto, al decir que el sistema no sirve, está incluyendo a los estudiantes, maestros, directores, e incluso a los padres, que también son parte del sistema, desde mi punto de vista.

¿Funciona el sistema? No como debe, pero eso no es sinónimo que no funciona. Decir que es un sistema que no enseña es un comentario poco pensado y que creo busca más intentar tapar algo que sí ocurre, y es que parte de la juventud no presta mayor atención a lo que debe y sí, por ejemplo, a las redes sociales. “Es que no me dan las herramientas”, puede decir un jóven como el que grabó el video. En mis tiempos, para realizar un trabajo, para buscar información y aprender, dependía de la Enciclopedia La Cumbre y otras, de ir a la biblioteca del pueblo de Jayuya, si es que la de la escuela había cerrado. Hoy, gran cantidad de nuestros estudiantes, especialmente de los de escuela superior, tienen acceso a la información las 24 horas en su teléfono celular. Estoy conciente que no el 100%, pero una gran cantidad, como el que hizo el Live, tienen acceso. Eso es un ejemplo. Pero el Facebook, el Instagram, Snapchat, Tic Tok, entre otros, les resulta más entretenido. Como en cualquier otro hogar, es algo que ha ocurrido en el mío… la batalla porque suelten el teléfono o las redes sociales para que estudien o ayuden con las tareas del hogar.

“No es mi culpa, es de los demás, es del mundo”, es la respuesta fácil para responder a la maestra. Nuevamente, el sistema no es el óptimo, pero tampoco se puede decir que el esfuerzo de los funcionarios del Departamento de Educación es inservible porque “no enseñan nada”, como dijo el estudiante.

La realidad es que, aún con sus serias fallas, ese sistema envía al la UPR de Río Piedras, al Colegio de Mayaguez, así como otras universidades importantes en la isla y fuera de ella, a miles de estudiantes terminan siendo profesionales de primer orden. Eso, en el mismo sistema que ese joven dice que “no enseña nada”.

Sí, el sistema tiene que poner de su parte, pero los estudiantes que se pasan buscando justificaciones y excusas, que tampoco son todos, también tienen que poner de la suya. El sistema aún funciona, porque a pesar de sus serias fallas e incomptencias en unas áreas, cuenta con el serio compromiso de la mayoría de sus funcionarios administrativos, personal docente, no docente y también estudiantes. Este pensamiento mío no quita que más adelante pueda hacerle una seria crítica por alguna falla, porque como todo, no hay algo que funcione a la perfección, en el sector público y el privado.