Alcanzan acuerdo ejecutivo y legislativo para aprobar Reforma Contributiva

El anuncio del gobernador Ricardo Rosselló, en el sentido de que abandona la presidencia del Partido Nuevo Progresista (PNP) y que no aspirará a la gobernación en el 2020 es un respiro a medias en el liderato de su partido. ¿Por qué? El partido y la reelección es un asunto político partidista, no de gobierno y el descontento principal del pueblo parece ser con un gobernador en funciones, más que con un candidato. En ese sentido, el liderato de la palma no tiene que manejar con un candidato que atraviesa un complicado escenario. Eso “alivia” algo, pero no del todo.

Aparte de de decir lo que dijo, Rosselló no habló de abandonar la gobernación y le envió un mensaje a la legislatura: “tiren pa’ lante con el residenciamiento”. La movida de Rosselló, aunque fue una opción desde el día uno, imagino para el círculo que le rodea cumple más de una función. Primero mide temperatura en la ciudadanía en general, estudia cómo cae el anuncio, si baja la intensidad de las manifestaciones. En segundo lugar transfiere parte de la presión, y quién sabe si parte de las manifestaciones, a el Capitolio.

Un proceso de residenciamiento no es uno sencillo y veloz. Los ciudadanos y los medios de comunicación pondrán sus ojos en el edificio de marmol, especialmente sobre las acciones de los legisladores del Partido Nuevo Progresista (PNP) y cómo manejan el asunto del residenciamiento. Cualquier paso en falso podría costar el escaño a muchos en un panorama político-electoral, uno exageradamente sensitivo para ellos. Muchos podrían sentir la presión de tener que escoger entre sacrificarse y arriesgar sus escaños por el gobernador y votar contra una acusación o expulsión, o sacrificarlo a él para bajar el posible riesgo electoral de ellos.

Un residenciamiento se inicia en la Cámara de Representantes por lo que serán ellos los que pasen la primera prueba de fuego al tener que decidir si acusan o no. Ya los senadores estadistas fueron instruidos de no hablar del caso porque serán el jurado que decida si el gobernador es expulsado. Esto ubica a los senadores en una esquinita mirando cómo la Cámara maneja la situación, coge y reparte leñazos con la oposición. Si la acusación no pasa el cedazo de la Cámara, los senadores del PNP podrían intentar lavarse las manos indicando que estaban listos pero que la Cámara no dio break. En ese sentido sería los representantes del PNP quienes puedan coger la furia electoral en mayor proporción.

Ahora, si la Cámara acusa y el proceso pasa al Senado, ahí puede cambiarle el semblante a los senadores porque la presión pasa a ellos. Si no votan a favor de la expulsión, los representantes quedan como “héroes” y ellos como los que tiraron la toalla. Este proceso será un juego de ajedrez entre tres: Cámara, Senado y el equipo legal del gobernador. Recuerde que es un juicio estrictamente político, no criminal, por lo que las reglas de juego, más allá de garantizar un debido proceso de ley, no exigen tanta rigurosidad legal.

El primer mandatario expresó que de aquí a que culmine su término estará concentrado en mejorar la economía para entregar un Puerto Rico con mejores índices económicos y en mejor posición que como lo encontró. Con un proceso de residenciamiento me temo que dicho proceso será su prioridad. Si el gobernador tiene serias reservas con convertirse en el primer gobernador que tiene que renunciar a su puesto, más todavía debe tenerlas con ser el primero expulsado. Por eso apuesto que la mayor parte de sus esfuerzos estarán concentrados en evitar una expulsión

El gobierno lo terminará corriendo Ricardo Llerandi o quien ocupe la posición de Secretario de la Gobernación si éste sale de su puesto. No olvide que es uno de los que participó en el chat y no fue electo, por lo que, si reitera sus expresiones, el primer mandatario podría estar removiéndolo del puesto. Bueno… pensándolo bien, al ya no aspirar a la reelección, quizás lo mantenga. Sus más fieles colaboradores han abandonado sus puestos y el escenario es complicado para que personas competentes asuman el riesgo de entrar a esas posiciones. Por eso figuras como Llerandi ocupan más de un puesto.

Me temo que las manifestaciones continuarán. No sé si con la misma intensidad. Me sospecho que entre lo seguidores del PNP puede bajar algo al renunciar a la reelección, pero como les menciono, no necesariamente el pueblo entiende que se trata estrictamente de una candidatura.

Rosselló ya no tiene qué perder, electoralmente hablando, por lo que las manifestaciones ya no tienen la misma fuerza de provocarle una preocupación. No es que deje de sentir presión, pero la misma baja al no tener que tomar decisiones pensando en las elecciones.

Por eso me inclino a pensar que su permanencia en la gobernación dirigirá la presión a los legisladores del PNP con la ciudadanos observando sus pasos en el proceso de residenciamiento.

Director de NotiUno 630. Delgado, quien es egresado de la Universidad de Puerto Rico en Río Piedras, cuenta con 20 años de experiencia en los medios de comunicación, incluyendo radio, TV y prensa escrita.