Riot - Trump - montaje - junio 2 2020

¡Terrible!

Así hay que describir lo que está ocurriendo en Estados Unidos, comenzando por la viciosa muerte, homicidio, asesinato o como quiera usted llamarle, de George Floyd la semana pasada, lo que desembocó en la violencia arropa a varias ciudades de la nación desde hace unos días.

Cuando cosas así ocurren en la isla y lo llamamos actos vandálicos, que lo son, en Estados Unidos, Venezuela y cualquier parte del mundo, hay que llamarlo igual. Leo personas muy activas hablando en las redes sobre Estados Unidos, pero cuando el gobierno de Nicolás Maduro embestía a manifestantes en Caracas con tanquetas se quedaban calladitos. Igual a los que criticaban a Maduro en aquel entonces, hoy justifican, algunos, que Trump haga lo mismo que el dictador venezolano. ¡Hipócritas de ambas partes! La violencia que vemos desde el viernes son actos vandálicos, ¡punto! Sí, también hubo y hay protestas pacíficas, pero el mensaje de éstas se vé empañado por el terror sembrado por “protestantes” violentos y también por el del presidente Donald Trump.

¿Revivimos a George Floyd quemando las cuatro esquinas de la nación? ¿Se alivió el dolor en los corazones de sus familiares? ¿Qué efecto tiene destruir el negocio de un trabajador? ¿Qué pasa si dejaban destruir la sede de uno de los principales canales de televisión norteamericana? ¿Se acabaría el racismo? ¿Los racistas cambiarían su psiquis a raíz de la destrucción? ¿Piensa Dereck Chauvin, el homicida de Floyd, distinto a como pensaba hace un mes porque varias ciudades ardieron? Los que vandalizaron y destruyeron comercios el fin de semana en Estados Unidos, probablemente hoy se estan levantando más tranquilos, mientras el que llegó a trabajar y encontró su negocio destruído, no está tan tranquilo pensando cómo volver a levantar su sustento, sin tener que ver con Chauvin ni los otros responsables de la muerte de Floyd.

Hasta la familia de George Floyd está condenando la violencia.  “Estamos enojados. Somos los que más enojados estamos pero también somos una familia pacífica. Mi hermano era un hombre de paz y no le hubiese gustado esta violencia. Manifiéstense junto a nosotros pero sin destruir locales o prenderlos fuego”, expresó su hermano Terrance Floyd.

Yo no tengo la menor duda que hay motivos para sentir rabia, indignación, frustración y todo lo que pueda sentir uno como persona al ver un abuso, un crimen como el cometido contra Floyd. Lo que no creo es que vandalizar, entrar a un comercio y robarse su mercancía, destruir, incendiar e intentar establecer una anarquía sea la solución correcta. El que entienda eso, entendería que las diferencias con los vecinos se deben resolver en algún momento a “bimbazo limpio”, o quemándole la casa, el auto o lo que sea al oponente en un pleito que nos parezca se ha cometido una injusticia. No se puede ser tan cavernícola y el que promueva la violencia y la destrucción para solucionar lo que se considera algo inapropiado o una injusticia es un o una cavernícola. ¿Implementó Mahatma Gandhi la violencia en Sudafrica para repeler las injusticias? ¿Llegó Nelson Mandela al poder en 1994, también en la tiertra del Apartheid, como terrorista o por su pasado guerrillero? Todo lo contrario.

Ahora, según señalamos una cosa, también hay que señalar la otra. Estados Unidos tiene un presidente que no ayuda mucho, un chamaquito jaquetón atrapado en el cuerpo de un setentón. ¡Así es! Estados Unidos eligió a una persona que se comporta como el chamaquito guapetón de la esquina que miente, sabiendo que miente, que fue malcriado por sus padres haciéndole creer que lo merece todo, narcicista, y que ha levantado el sentimiento racial supremacista en un sector que, como suelo expresar, no son la mayoría en la nación, pero sí son muchos. Es como en Puerto Rico, que la mayoría no son racistas ni xenófobos contra la comunidad dominicana, pero eso no quiere decir que son pocos. Aquí hay racismo también, pero preferimos mirar para el lado y ver el de otros lados.

No hay que ser un eruditos para ver cómo reacciona Donald Trump cuando un policía blanco ejerce violencia y mata a un negro, y cómo reacciona cuando se trata de los que reaccionan a esa muerte con violencia. Su campaña para las elecciones fue presentada desde el saque como una racista y xenofóbica al plantear el muro y tildar a los mexicanos como narcos y violadores, generalizando en su inicio. Igual en otras instancias. En ese aspecto, a lo largo de su presidencia, ha mostrado no ser líder.

Sí, hay que atender el asunto porque la anarquía, la destrucción, el vandalismo y los robos no pueden ser el orden, pero el verdadero orden, por parte de un verdadero líder gubernamental, no se logra echando gasolina a la animosidad existente utilizando expresiones inflamatorias, insultando a los gobernadores y cuanta persona difiera de él.

Esto podría ser el fin de la presidencia de Donald Trump, algo esperanzador, aunque me temo costará más sangre antes de las elecciones. Ojalá y me equivoque.