Corruptos y Honestos - noviembre 6 2020

No hemos terminado de contar los votos de las elecciones del pasado martes y ya tenemos que ponernos a buscar sustituto en la Cámara de Representantes tras el arresto del respresentante del Partido Nuevo Progresista, Néstor Alonso, quien se identificaba en la papeleta electoral como “El jóven no vidente”. Recuerde que en la política usted es culpable hasta que demuestre lo contrario y si demuestra que es inocente, ante la vista de la mitad del país, seguirá siendo culpable y corrupto.

Según los federales, este “jóven no vidente” infló el salario de un empleado para que este le devolviera la mitad de ese aumento al legislador. Precisamente esa es la acusación contra la ex representante María Milagros Charbonier y el también ex legislador Nelson del Valle, por lo que Alonso se convierte en el tercer legislador arrestado y acusado por el mismo señalamiento. Eso provoca la impresión de que este esquema era uso y costumbre en varios legisladores, por lo que no nos debe extrañar que caigan otros por lo mismo.

Yo no sé si estos tres legisladores son culpables o no porque aún no se les ha brindado la oportunidad de defenderse en un proceso judicial. No obstante, mirando al pasado, y pensando en los casos de funcionarios públicos que han sido culpables, porque se les haya probado o porque así se han declarado, recalco que lo que he planteado en otras ocasiones: siempre habrá quien lo tire al medio.

De ordinario, los corruptos en el gobierno no operan solos. Eso no es como meterse a un banco con un arma blanca y decir “dame el dinero”. En la corrupción gubernamental siempre tiene que haber, mínimo, una persona más: un contratista, un empleado, etc.. ¿Qué puede pasar? ¿Cómo pueden agarrarlo? Veamos.

Esa persona con la que usted se puso de acuerdo, con la que conspiró para defraudar al gobierno y al erario público se molestó con usted. Ya sea porque tuvo que bajarle la compensación, porque lo tuvo que mover de un lado a otro, porque tuvo un celo profesional, o por lo que sea, esa persona de momento se enco…cora con usted y no puede verlo ni en pintura. Usted apostó a que esa persona nunca lo delataría porque también se hundiría si lo delataba, ya que ambos actuaron por igual en la comisión de un delito. Lo que usted no calculó es que los federales dan inmunidad a quien delate a un corrupto y que con esa ayuda pueden lograr su convicción. Esa persona que conspiró junto a usted se proyectará como la víctima temerosa de perder su empleo si no actuaba como le pedían y el usted, señor político, quedará como el villano, que de hecho, lo es.

También está el que conspiró junto a usted y que escuchó que los federales están pisando los talones a los que participan en esos esquemas. Esa persona puede salir volando a declarar contra usted sin que se lo soliciten. Como cuando los federales dijeron que ya estaban investigando a los que defraudaron el PUA y llegaron miles y miles, de forma “voluntaria”, a devolver el dinero. Cuando ese que conspiró junto a usted siente la respiración del FBI en la nuca, aunque sea solo una “perse” o ilusión, la desesperación por la incertidumbre de que le toquen la puerta de madrugada puede hacer que caiga en la Chardon, sin que le ofrezcan pon en un Uber, para ver si después de descargar, puede dormir un poquito mejor.

De otra parte está el que es agarrado por otra cosa que no tiene que ver con el delito que se esté cometiendo, pero que esa otra cosa provocó que pusieran la lupa sobre él o ella. ¿Recuerdan el caso del ex respresentante Ramón Rodríguez Ruíz? ¿Cómo terminó él y su exayudante? Todo comenzó con un incidente de violencia entre ambos, en la que se alegó que él la agredió. Terminaron los dos acusados por corrupción gubernamental.

A los que son incumbentes y se vean tentados a traquetear, no confíen en nadie. Mejor no lo haga. Si agarran a esa persona le van a apretar por alguna parte de su cuerpo para que hable, y le ofrecerán algún acuerdo para que lo delate. ¿Qué haría usted si lo agarran y de momento le pasa por la mente las imágenes de los barrotes, su esposo o esposa, sus hijos, sus padres teniendo que viajar a visitarlo en la cárcel de Estados Unidos? ¿No delataría usted para lograr un buen “deal”? Pues lo mismo hará quien conspire junto a usted. No olvide y tenga presente que entre esa persona con la que conspira y el político, será el funcionario electo la presa que más carne tendrá para las autoridades, y con ese panorama, quien lo delate tendrá mejor trato que usted.

A los nuevos políticos electos que llegan llenos de ilusión y energías, con deseos de lograr un mejor Puerto Rico, las ofertas y tentaciones no faltarán. Solo mire el caso de estos políticos y los otros del pasado. Cayeron unos por algo que no tenía que ver con sus delitos y otros cayeron porque el o los que conspiraron junto a ellos, los hundieron para salvarse. El corrupto, tarde o temprano tiene su Noche Buena.