Un agente de la Policía de Puerto Rico adscrito al Distrito de Culebra denunció ante las autoridades locales y federales que fue objeto de maltrato en el Polígono de Tiro de la agencia en Gurabo, toda vez que se le negó un turno preferencial a pesar de que fueron informados de que tenía que abordar el transporte hacia la isla municipio.

El agente Mario Mari Acosta, en una carta fechada el 15 de abril, informó sobre la radicación de una querellla administrativa por la supuesta violación a la Ley 86 de 1997, que establece turnos preferenciales para residentes de Vieques y Culebra.

Y relató que el 10 de abril llegó a las 10 de la mañana al Polígono, a donde había sido citado para un ejercicio de tiro nocturno pautado a las 10:30 de la mañana que consistía en un repaso teórico seguido del ejercicio de tiro al blanco.

"Ese día tomé servicio (inició labores) a las 4:55 de la mañana en el Distrito de Culebra. Antes de comenzar el curso teórico de tiro, le informé a dos sargentos, una fémina y un agente, instructores de tiro, que si me podían brindar la oportunidad de salir del adiestramiento no más tarde de las seis de la tarde, ya que me hospedo en el cuartel del Distrito de Culebra y tenía que abordar el ferry no más tarde de las siete de la noche, ya que era el último viaje hacia mi destino", relató Mari Acosta.  

A pesar de que ambos aceptaron darle el primer turno para el ejercicio de tiro al blanco, le entregaron el turno 38; el último de todos los participantes.

"Me quedé anonadado", manifestó en la carta dirigida al gobernador Ricardo Roselló, al juez federal Gustavo Gelpí -quien preside en caso de la Reforma de la Policía-, al monitor de la Reforma, Arnaldo Claudio, al presidente de la Cámara de Representantes, Carlos Méndez; a la Superintendencia Auxiliar de Responsabilidad Profesional, a la Comisión de Derechos Civiles, así como al comandante del Distrito de Culebra del Área de Fajardo, teniente segundo Ernesto Pérez; y al director general de COPS, Neftalí Ortiz. 

Luego del almuerzo, habló sobre la situación con el agente encargado de la disciplina del Polígono, quien le respondió que "lamentablemente, fuese de donde fuese y sin importar mi situación y mi área de residencia iba a salir de allí a las 8:05 al igual que todo el mundo".

Y reveló que a pesar de que hubo agentes que no podían tirar con armas largas debido a situaciones de salud, no se le brindó uno de esos turnos a él. 

Mari Acosta salió del Polígono a las 6:20 de la tarde y llegó al puerto a las 7:20, cuando ya el ferry había zarpado a su último viaje. 

Fue necesario que su supervisor hiciera gestiones extraordinarias para que éste llegara a las 3:22 de la madrugada a Culebra, al cabo de casi 23 horas de servicio contínuo fuera de su área de trabajo.  

Más tarde ese día, llamó al Polígomo para preguntar los nombres de los oficiales que se encontraban supervisando el ejercicio el día anterior, y por instrucciones del capitán Silva le fueron negados. 

"Es muy lamentable que nuestra agencia carezca de sensibilidad humana, que continúen violando nuestros derechos y más aún cuando nos encontramos en un proceso de Reforma y de múltiples señalamientos por diversas orgabizaciones", manifestó el agente.  

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