Gato y Perro - Foto Pixabay - marzo 12 2020

La Ley 54 de violencia doméstica ahora protegerá del maltrato a las mascotas, luego que el Gobernador convirtiera el ley un proyecto de la autoría del portavoz del PPD en la Cámara, Ángel Matos García y contara con la coautoría de los representantes Jocelyne Rodríguez y Eddie Charbonier.

La enmienda a la Ley 54, conocida como “Ley para la Prevención e Intervención con la Violencia Doméstica”, incluye la amenaza de maltrato o maltrato de mascotas dentro de las conductas que se definen como intimidación y violencia psicológica y tipifica nuevos agravantes.

“Como parte de los incidentes de violencia doméstica perpetrados en nuestra Isla, han ocurrido diversos casos de maltrato de animales, en los cuales las personas agresoras han abusado cruelmente de animales o mascotas con la intención de infligir daño emocional a parejas o ex parejas. Con esta ley buscamos atender este problema y fijar las responsabilidades en aquellos que atentan no solo contra sus parejas, sino contra las mascotas que son parte de la familia", dijo Matos García, quien fue el autor del PC 582.

Por otro lado, su coautora la representante, Jocelyne M. Rodríguez Negrón quien a su vez es la presidenta de la Comisión de Asuntos de la Mujer expresó que se siente satisfecha con que se hiciera Ley este proyecto: “Las mascotas son seres que se quieren como miembros de la propia familia y muchas veces el agresor(a) utiliza este sentimiento para manipular una relación. La Cámara de Representantes junto a la Comisión de Asuntos de la Mujer seguirá luchando hasta lograr una disminución o una erradicación de este mal, que afecta no tan solo a la víctima, sino, a todos los que atraviesan esta experiencia a través de un familiar y/o amigo. Agradezco al Gobernador de Puerto Rico por firmar este proyecto y hacerlo Ley”.

El propósito de esta Ley es incluir dentro de las conductas delictivas que forman parte de la definición de violencia doméstica, tanto el maltrato de animales como la amenaza de maltrato de animales o mascotas, sin importar quién sea el propietario o la propietaria del animal. Diversos estudios han mostrado que estas conductas son parte de las tácticas que lleva a cabo la persona agresora para infligir miedo, desesperanza, tristeza, o intimidación, lo cual resulta en maltrato psicológico contra parejas o exparejas.