Un grupo de estudiantes de la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras (UPR-RP), fueron galardonados recientemente por el American Institute of Architects (AIA), Capítulo de Puerto Rico, y recibieron la Mención de Honor en la categoría de ‘Student Work’ por el proyecto de Casa AMPARO, el cual surgió ante la necesidad de alojamiento y vivienda luego del paso de los huracanes Irma y María.

“Esta premiación representa el calibre del estudiantado de la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Puerto Rico en Río Piedras y el interés que tenemos de seguir desarrollándonos como futuros profesionales. Para nosotros, como Capítulo AIAS-UPR, es de gran importancia seguir promoviendo la excelencia en la arquitectura, y que los estudiantes de arquitectura sigan expandiendo su alcance académico para continuar involucrándose al campo”, expresó el presidente del Capítulo Estudiantil AIAS-UPR, Wesley González Colón.

Casa AMPARO, compitiendo contra diversos proyectos estudiantiles de miembros activos del American Institute of Architecture Students (AIAS), logró prevalecer al impresionar al comité evaluador. Este comité estaba compuesto por dos arquitectos estadounidenses y uno puertorriqueño, muy reconocidos dentro de la organización, a saber, Nader Tehrani, Guy Peterson y Jonathan Marvel. Así, este grupo se convirtió en el primer capítulo del AIA en la UPR en ganar una Mención de Honor en su categoría.

AMPARO es un sistema de componentes constructivos para la producción de viviendas, tanto de emergencia como permanentes, desarrollado por estudiantes del programa de bachillerato mientras trabajan en el Centro de Investigación en Diseño (CIDI) de la Escuela de Arquitectura.

Como parte de las iniciativas de carácter comunitario gestadas por el CIDI -una vez reanudadas las clases en octubre de 2017-, se realizaron una serie de avalúos a los daños de la comunidad de Piñones, que sentaron la base para el desarrollo de este proyecto.

Además de partir del estudio de esta comunidad y de las prácticas constructivas asociadas a la vivienda, los estudiantes tuvieron en perspectiva que los componentes pudieran ser fácilmente adaptables a las dimensiones de los hogares ya existentes, con el fin de hacer reparaciones y/o anexos. De igual forma, procuraron que los mismos fuesen de fácil ensamblaje para beneficio de personas con poca capacitación técnica en la construcción.

Para garantizar su accesibilidad y costo-efectividad, se tomó en cuenta la disponibilidad de materiales de construcción de fácil acceso y los requisitos provistos por las reglamentaciones para la vivienda segura en Puerto Rico, tanto por las disposiciones federales como locales.

Cabe recalcar que también se consideró el aspecto del costo, en tanto que el valor final de la vivienda y sus pagos fueran accesibles para los potenciales usuarios, se indicó. Por tal razón, se fijó una restricción para el diseño de un monto máximo de $25 el pie cuadrado para la construcción, utilizando mano de obra de la comunidad, y de $50 el pie cuadrado si se contrata personal diestro.

“Este diseño es una respuesta económica, segura y rápida a la crisis residencial causada por los ciclones atmosféricos en la comunidad de Piñones y que consideramos puede adaptarse a otras comunidades en Puerto Rico”, explicó González Colón.

El sistema consta de tres componentes diferentes que pueden construirse con materiales sumamente accesibles en cualquier ferretería local. Los mismos pueden pre-fabricarse en un taller o en el mismo terreno a construir, y se ensamblan en el lugar destinado a la vivienda.

Además de González Colón, los otros estudiantes de la Escuela de Arquitectura que desarrollaron el proyecto fueron: Zariangely García Planas, Suzette López Ramos, Neishaly Rivera Cruz, Margarita Sánchez Hernández, Jean M. Santos Pantoja y Margaret Sobrino Almánzar.

Dos tipos de vivienda

En tan solo dos meses, agrupando todos los aspectos anteriormente mencionados, se desarrollaron dos tipos de vivienda. En primer lugar, el sistema AMPARO-V1 que ocupa un área de 128 pies cuadrados, a un costo de $4,700, si se utiliza mano de obra voluntaria, o de $7,900 incluyendo mano de obra privada. Sin embargo, al considerarse una vivienda de emergencia, la misma no cuenta con facilidades sanitarias ni de cocina.

En segundo lugar, AMPARO-V2, de 640 pies cuadrados, cuenta con sala/comedor, cocina, baño y dos habitaciones. El costo de esta versión se aproxima a los $17,300 sin incluir mano de obra y a los $30,150 incluyéndola.

No obstante, el grupo de estudiantes recalca que estas son solo dos posibles configuraciones para un sistema que puede ser expandido a la preferencia y necesidades de cada caso.

AIA es una organización a nivel nacional, fundada en 1987, de arquitectos licenciados donde, junto a las comunidades de diseño, se unen para compartir conocimientos, adquirir experiencia y crear conexiones. Los miembros se conectan con una comunidad global de más de 90,000 profesionales que comparten su pasión por la arquitectura, el diseño y el entorno construido.

La premiación se llevó a cabo durante la Convención AIA Puerto Rico 2018, en la que se entregan los Premios de Honor, distinguiendo proyectos en distintas categorías, tales como: proyectos construidos, proyectos sin construir, proyectos de escala urbana, investigaciones y proyectos de diseño de interiores, entre otras categorías. 

 

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