Bacteria

Un día familiar en una playa de la Florida le costó la vida a un hombre residente de Tennessee. 

Y es que, según detalló su hija Cheryl Bennett Wiygul a quien este visitaba, su padre no tenía ninguna herida abierta en su cuerpo, cuando se infectó con la bacteria en la playa de Destin, al norte del estado de Florida.

De acuerdo con el relato, el hombre se comenzó a sentir mal unas 12 horas después del darse un chapuzón, pero este no le prestó demasiada atención. Es entonces que al regresar a su casa descubrió una herida en su espalda y a las pocas horas presentó síntomas en otras partes de su cuerpo. 

“El sábado por la mañana, 12 horas después de que estuviéramos en el agua, se despertó con fiebre, escalofríos y calambres. Mis padres habían planeado regresar a Memphis esa mañana de todos modos y mi madre quería que estuviera cerca de sus médicos para que lo revisaran. Él había estado enfermo antes y conocían su historia, por lo que parecía lo mejor que podía hacer. Se puso peor en el camino a casa. Sus piernas empezaron a dolerle gravemente. Se estaba volviendo extremadamente incómodo. Mi padre ha pasado por muchas cosas y él no se queja, así que tuvo que haber tenido mucho dolor para vocalizarlo. Llegaron al hospital en Memphis alrededor de las 8 p.m. Se lo llevaron de vuelta inmediatamente. Cuando lo estaban ayudando a cambiarse a su bata de hospital, vieron una mancha negra terriblemente hinchada en su espalda que no estaba allí antes. Mi mamá me envió una foto de ella y se sintió como si alguien me hubiera golpeado. Llamé y pregunté si en realidad era negro (porque a veces el color está apagado en una foto) y ella dijo que era negro”, contó la joven en la red social Facebook donde publicó un llamado a la precaución. 

De acuerdo a los Centros para el Control y la Prevención de de Enfermedades (CDC, siglas en inglés) las personas con mayor riesgo de contraer la bacteria come-carne no son solo las personas que tienen una herida abierta o aquellas que tienen el sistema inmunológico debilitado; también aquellos que padecen de diabetes, enfermedades renales, cirrosis hepáticas y cáncer están expuestas al mortal virus.