Madison

La lucha interminable entre los que se van y los que se quedan ha enmarcado un debate interesante alrededor de Madison Anderson Berríos, una joven nacida y criada en Estados Unidos y que se coronó como  “Miss Universe Puerto Rico 2019”.

SONDEO: ¿Cree usted que Madison Anderson pueda traer la sexta corona de Miss Universo para Puerto Rico?

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Para muchos, es complicado imaginarse que una chica con tan poco dominio del español lleve la cinta de “Puerto Rico” en un certamen internacional. Pero el país al que esos apelan cuando le restan toda posibilidad de representarnos, dejó de existir hace mucho: la diáspora lo ha transformado.

Borinquén, no es solo un pedazo de tierra rodeado de océano. Borinquén, es una nación con identidad propia que ha conquistado culturalmente varios rincones en los Estados Unidos. Florida, por ejemplo, de donde proviene Anderson, posee una población de 1.3 millones de puertorriqueños.

Miles de boricuas que nacen en el Municipio Autónomo de Orlando y en el Municipio Autónomo de Kissimmee -como se les dice coloquialmente-, sienten un gran amor y sentido de pertenencia hacia la monoestrellada, pese a su poco dominio del idioma natal de la isla caribeña.

Estimados indican que actualmente tenemos a 5.5 millones de puertorriqueños en los EE. UU. en comparación con los 3.2 millones que residen en el 100 por 35. Esto, significa que ignorarlos no es una opción real; enfrascarnos en debates con nuestros retoños en otras partes del mundo, tampoco lo es.

Es curioso que a través de un certamen de belleza se reavive un tema sobre el que debemos reflexionar. La posibilidad de que nos represente una blanca de cabello rubio que casi no habla español es aterradora -según algunos-, ¿pero no será más bien porque no queremos repensar lo que es “ser puertorriqueños”?

Esta columna fue publicada originalmente en El Sentinel de Orlando