Gobernadora Wanda Vázquez

La gobernadora Wanda Vázquez cambió de posición, ¡otra vez, y en tiempo récord!. El pasado domingo La Fortaleza anunció la designación del licenciado José Sánchez Acosta, como nuevo Secretario de Asuntos Públicos, nombramiento que duró menos de 36 horas desde que se mencionó su nombre como la persona elegida.

Han sido varias instancias y sucesos que han proyectado a la primera mandataria como una figura de palabra inestable, o que dice una cosa hoy y otra mañana. Veamos:

¿Qué dijo en agosto? En una entrevista indicó que no era política y que su norte, su brújula, no era esa ciencia, sino trabajar para sacar a Puerto Rico adelante durante los 16 meses de gobernación que ella misma se autoimpuso.

¿Qué dijo luego, en diciembre? En una actividad política preguntaba con tono de avivamiento “¡¿Y dónde está la palma?!”,¡…en las próximas elecciones el PNP va a ganar!”. Eso no es todo. En el comunicado sobre el retiro de la designación de Sánchez Acosta, Wanda Vázquez dice que el abogado es un “excelente profesional”, pero que “…en vista de que ha hecho expresiones en el pasado que han afectado a líderes de mi partido…”, pues no lo podrá mantener en el puesto. No son expresiones políticas, ¡no qué va! Entre un “excelente profesional” y el partido, ¿qué eligió Vázquez? El partido. ¿Dónde quedó su palabra de que no era política? ¿Le creemos cuando cuando decía que no era política para caer cool ante la ciudadanía (si fuera el caso) o ahora que intenta ser más PNP y estadista que don Luis A. Ferré?

 ¿Qué más dijo en agosto? Empeñó su palabra de que no aspiraría a la gobernación en las elecciones del 2020. Le preguntan: ¿tiene intención de aspirar a un cargo electivo para las próximas elecciones?”. ¿Qué contestó Vázquez? “No. Ninguna. Ya por el tiempo que llevo en el gobierno vislumbraba el retiro en un momento próximo. Aceptando este reto, no aspiro ni aspiraré a ningún cargo político.

¡Adivinen qué pasó en noviembre! Aunque no ha manifestado de manera oficial que aspira a la gobernación, sí abrió la puerta a participar de una primaria dentro de la colectividad política Partido Nuevo Progresista. 

Eso no es todo. También en agosto, a preguntas de la periodista Aiola Virella (Metro Puerto Rico) sobre si adelantar la estadidad, como parte de la plataforma del PNP en las pasadas elecciones, sería una prioridad para ella como gobernadora, Vázquez lo rechazó argumentando que la estadidad es, a juicio de ella, es un tema que polariza, que divide.

 ¿Qué dijo un mes después de jurar que no era política y que no trabajaría para adelantar la causa estadista mientras fuera gobernadora? Que si el partido político PNP quería un plebiscito estadidad “sí o no” en o antes de las elecciones del 2020, ella se lo daría. De ver el tema como uno “polarizante” cambió a que “Si esa es la determinación del partido, así se hará. Ningún pueblo del mundo se merece ser tratado de manera desigual

 Cuando Wanda Vázquez entró a la gobernación, el entonces Director de la Autoridad de los Puertos, Anthony Maceira, tenía planes de renunciar a su puesto. Según trascendió, la gobernadora le solicitó que no se fuera hasta que terminara de cuadrar ciertas negociaciones. Al culminar las mismas, Maceira somete la renuncia. Wanda Vázquez  salió a indicar que él no renunció, que ella lo despidió. De ordinario, en circunstancias similares, los gobernadores tienen alguna deferencia con el “renunciante” y aunque lo haya botado, brinda el espacio para que éste exprese que se va “por razones personales”. Eso se hace, entiendo, para no afectar a la persona en futuras oportunidades profesionales y aunque todos sepan lo qué hubo detrás, no oficializar la “mancha”. ¿Qué diferencia hacía ante la ciudadanía que renunciara o que lo despidieran? ¡Obvio! Sacar ventaja en la opinión pública de que se tiene “mano dura” y que lo despidió.

El problema que eso puede provocarle es que los demás jefes de agencias piensen que cuando sirvan de “carnada política”, no dudara en utilizarlos como tal, con o sin razón, por lo que estos pueden cuestionarse si deben seguir en sus puestos, dejando pasar oportunidades en el sector privado para luego correr la suerte de Sánchez Acosta o Maceira. Ya vemos cómo se opera cuando se aspira y si anuncia finalmente su aspiración, pues nada más con la testigo.

Como indiqué en el inicio, la gobernadora cambió de postura, otra vez. El domingo anunció su designación de Sánchez Acosta y el lunes, con solo 24 horas de señalamientos políticos, se deshizo del él. Argumentó que pasadas expresiones y análisis políticos de éste la ponían en posición de echar para atrás. Sánchez Acosta dejó su espacio en NotiUno 630, estaba en proceso de entregar los casos judiciales de sus clientes para, responsablemente, no dejaros a la deriva, entre otras cosas. Todo para nada.

No sé quiénes rodean a Wanda Vázquez respecto a las sugerencias de nombramiento, pero la controversia más fácil de anticipar pudo haber sido la de Sánchez Acosta. Con escucharlo en radio y/o TV, leerlo en sus redes sociales podían tener de antemano un perfil de su línea de pensamiento, una persona de pensamiento crítico, no sectario.

La gobernadora está siendo horriblemente asesorada con los cambia-cambia de posición. Como he expresado, desde antes de juramentar, en mi opinión, ya había un libreto de decir “lo políticamente correcto” para agradar a la ciudadanía en un tumultuoso momento, pero en los últimos capítulos de ese libreto estaba escrita la intención de buscar quedarse en el puesto aspirando eventualmente en las elecciones del 2020, a lo que tiene perfecto derecho.

Sin duda los políticos cambian de posición. Dicen una cosa hoy y al cabo de uno, dos o tres años dicen otra cosa. Pero, mi hermano, decir varias cosas y cambiarlas en un período de uno a tres meses, puede verse como un serio problema de carácter o palabra.