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Captura de la transmisión en vivo

Periodista – persona que obtiene, trata, interpreta e informa a través de cualquier medio escrito, oral, visual o gráfico y cuya objetividad dependerá de si piensa como yo. Si no piensa como yo, no es una persona objetiva, imparcial y neutral, por lo tanto, no debe ser considerado periodista.

Esa parece ser una adaptación boricuita y fanatizada de la definición del periodista, y lo expreso por sucesos ocurridos la semana pasada donde resaltó esa visión. Eso pasa con el sector de derecha, entiéndase los estadistas penepeístas recalcitrantes, así como los estadolibristas tira piedras del Partido Popular Democrático. Ahora, aunque el sector de izquierda se esfuerce por proyectarse como intelectuales “de alta alcurnia”, figuras maduras y de mente súper dotada, déjenme decirles que  dentro de ese sector también hay grupos que se comportan igual de fanáticos que los populares y penepés.

La semana pasada el representante Manuel Natal la emprendió contra GFR Media y el portal Noticel porque no le gustaron unos titulares sobre el lanzamiento de su prometida, Alexandra Lúgaro, a la gobernación, al punto de lanzar una amenaza contra estos medios. Ante la insatisfacción de Natal, éste dijo que si llegan al poder tomarán represalias económicas contra esos dos medios.

 “Los intereses económicos de la familia Ferré Rangel no son los únicos que se verán afectados cuando derrotemos a la vieja política. Mark Curry, dueño de Noticel, no se queda atrás. Aquí otro ejemplo: Noten la diferencia cómo Noticel "reporta" ambos lanzamientos…”, se quejó.

Uno de los titulares a los que se refiere indica “Pierluisi oficialmente lanza su candidatura” y el otro “Lugaro volverá a correr por la gobernación en el 2020”. ¿En serio? ¿Esos titulares marchitaron a Natal? De hecho, ante esta amenaza, las organizaciones periodísticas locales han hecho mutis. No dudo si se tratara de alguna figura ligada al Partido Nuevo Progresista (PNP) y dependiendo de cuál del Partido Popular Democrático (PPD), hace rato hubiesen salido las resoluciones repudiando las amenazas contra medios periodísticos. Por eso estas organizaciones, desde mi punto de vista, pierden credibilidad, porque tienen ojo selectivo. Dirán que es que ellos representan a periodistas, no a medios. ¿Y cuándo la administración de Pedro Rosselló tomó represalias contra El Nuevo Día? ¿Se quedaron callados porque fue contra el medio? Usted sabe que no.

De hecho, cualquiera diría que Natal y Pedro Rosselló fueron separados al nacer en ese aspecto de tomar represalias contra un medio por no agradarle la línea editorial. En ese sentido, es una visión que puede percolar en cualquier sector ideológico. Si se convierte en alcalde de San Juan y Lúgaro en gobernadora tendrían todo el derecho a mirar cualquier transacción, contratación pasada y vigente para tomar acciones pertinentes si es que existiese alguna ilegalidad, pero ¿hacerlo solo porque sí, o porque no le gusto un titular, o la línea editorial no sigue sus intereses? Eso ocurre en lugares como Cuba y Venezuela.

 La utilización de esos ejemplos (Cuba y Venezuela) irritó a muchos en mi publicación sobre este tema y otro que abordé en mi cuenta de Facebook: un  comiquísimo video que satirizaba, utilizando la figura del Ché Guevara, a los que pregonan el socialismo al tiempo que disfrutan los beneficios del capitalismo, o sea, que hablan de socialismo de la boca pa’ fuera.

¿Qué por qué utilizo esos ejemplos? La pregunta es, ¿por qué no los puedo utilizar, siendo los más cercanos que tenemos? ¿Por qué les duele tanto cada vez que se utiliza el sufrimiento de estos dos países hermanos de ejemplo? ¿Por qué quieren que mejor hable de algún lugar que nadie conoce en África? ¿Conoce la ciudadanía la dictadura de Azerbaiyán? ¿Quiere la izquierda tapar las dictaduras de nuestra comarca tratando de que yo hable de Yibuti o Emiratos Árabes Unidos? Según la izquierda habla de lo que entiende pertinente, el mismo derecho me cobija a mí y no puede ser que ellos tengan la libertad de hablar de lo que les plazca y me quieran amordazar cuando se trate de estos dos pueblos hermanos.

No me considero una persona fanática y puedo discernir entre una cosa y la otra. No creo en el sistema cubano ni venezonalo, pero eso no impidió que fuera, por ejemplo, a Cuba hace un año a participar de un evento deportivo. ¿Mi experiencia? Extraordinaria, un país hermoso pero que sus ciudadanos temen hablar lo que piensan porque puede tener serias consecuencias. A mí no me lo contaron desde acá o desde Miami.

¿Ha habido gobiernos abusivos de derecha? ¡Totalmente cierto! Bastante hemos  discutido esas historias. Tan mala es una dictadura de derecha como de izquierda. Nadie puede tener problema en decir que Hitler, Franco, Musolini y Pinochet fueron unos dictadores que oprimieron a sus pueblos. Pero ¿ha escuchado usted algún líder de izquierda, aceptarlo de Cuba, Venezuela, Nicaragua o Bolivia? ¿Porqué se les dificulta aceptarlo? No debe ser muy complicado de entender: porque probablemente comparten esa visión y la aplicarían. Ya ven a Natal amenazando con tomar represalias contra medios por no gustarle su línea.

Para culminar donde comencé, sobre el fanatismo de izquierda, y de centro también, he escrito en las últimas semanas sobre PNP, el desastre que ha sido este cuatrenio, cómo líderes de esta colectividad han abusado del pueblo manteniendo las mismas prácticas del pasado, cómo unos se hacen millonarios, mientras Don Carlos en Utuado sigue pasando las de Caín para llegar a una cita médica porque la carretera que llega a su casa está destruída desde el huracán María. Los mismos que validaban mis escritos sobre el PNP, al tocar a los de izquierda, o hablar de las destruidas calles de San Juan, ahora dicen que no soy objetivo, que un periodista no debe opinar o que debe mantenerse imparcial. Para ellos era “imparcial” cuando azotaba al penepé y hoy no lo soy porque azoto a la izquierda. Eso es fanatismo y como dicen por ahí, con estos ejemplos “I rest my case”.