Ricardo Rossello saluda en actividad

El exgobernador, Ricardo Rosselló, expresó en una entrevista con The New York Times que quisiera dejar a un lado el verano que destruyó su carrera política. Luego de casi un año y medio fuera de Puerto Rico, Rosselló busca que lo comprendan. El expolítico dijo que quiere recuperar su buen nombre. Para eso, ha contratado relacionistas públicos para que lo ayuden a lograrlo.

“Fue doloroso perder el cargo de gobernador”, dijo. “Fue doloroso porque trabajé muy duro para lograrlo y creí que estábamos haciendo cosas buenas. Pero creo que lo que ha sido realmente doloroso es esta especie de total destrucción de mi reputación”, expresó.

Rosselló, un profesor universitario que no tenía otra experiencia en el gobierno, asumió el puesto en 2017 para hacerse cargo de una gestión que ya estaba maltrecha por 73.000 millones de dólares en deuda y una recesión de décadas.

Apenas tenía nueve meses en el cargo cuando el huracán María inundó ciudades, sepultó casas bajo el fango y mató a miles de personas. A dos años de la recuperación de la Isla llegó el escándalo de los chats, cuando fueron filtrados cientos de páginas de una conversación privada en la aplicación Telegram en la que el gobernador y sus asesores más cercanos usaban lenguaje vulgar y ofensivo lo que provocó su salida acumulada por la frustración de los ciudadanos por el huracán que había resultado en meses sin electricidad en los ciudadanos. 

Sin embargo, el 24 de noviembre, el Panel del FEI indicó que no presentarán cargos criminales contra Rosselló por el chat de Telegram.

“Necesito mostrar el otro lado de esa historia”, dijo Rosselló. “Desde mi punto de vista, todo lo que hice, lo hice por la gente de Puerto Rico”.

Rosselló considera que ha sufrido de desorden de estrés postraumático tras los agitados días posteriores al huracán María (casi categoría 5) que arrasó la isla en el otoño de 2017 y mató a alrededor de 3000 personas.

“Las muertes de María son un dolor terrible, terrible que siempre llevo”, dijo.

Rosselló no quiso decir si planificaba volver. Las cosas recién le han empezado a ir mejor, dijo. Trabaja como consultor en una compañía de servicios en la nube con sede en San Antonio, Texas y ahora vive en una casa de 1.2 millones de dólares en las afueras de Washington, que compró el mes pasado.

Explica que, ahora solo busca que la gente vea que, haya pasado lo que haya pasado, solo le importaba el bienestar de Puerto Rico.

“No busco que la gente piense que, ya sabes, soy un regalo de Dios para el mundo pero tampoco espero que me vean como lo contrario”, dijo Rosselló. “Solo quiero trabajar. Solo quiero ayudar”.

Crédito: The New York Times, Patricia Mazzei y Frances Robles.