Mameyes - comunidad en Ponce - Foto via Facebook - octubre 7 2020

Mameyes fue un sector rural del barrio La Cantera cerca del casco urbano en el municipio de Ponce.

Este sector es recordado por la tragedia de la madrugada del lunes 7 de octubre de 1985, en la que intensos aguaceros provocados por una onda tropical intensa ―que en la República Dominicana se convirtió en el huracán Isabel― desataron un derrumbe de tierra.

El desastre sucedió en un par de minutos, y dejó cientos de muertos y cerca de 175 casas destrozadas. Cientos de personas buscaban sus seres queridos entre el fango que lo cubrió todo. Muchos cuerpos estaban parcialmente enterrados y fueron inicialmente sacados y transportados por los vecinos y familiares hasta la escuela al final de la carretera.

Inicialmente los equipos de rescate encontraron mucha dificultad a entrar en la zona del deslizamiento, la carretera era muy estrecha para mover todo el equipo pesado. La inestabilidad del terreno, particularmente cuando helicópteros sobrevolaban el área, causaban desprendimientos leves. Los Gobiernos local, estatal y federal comenzaron una búsqueda de sobrevivientes, pero a pocas horas se convirtió en una extracción de cadáveres. Se invitaron equipos de búsqueda, incluyendo equipos con perros, para buscar las víctimas. Cuatro países ―Estados Unidos, México, Francia y Venezuela― enviaron ayuda económica, humana y de maquinarias.

Al finalizar la búsqueda, quedaban varias personas desaparecidas y se entiende que todavía están sepultadas debajo del lodo y escombro. Durante la búsqueda inicial ―la cual se efectuó durante los primeros cinco días― se usó el sistema de sonar de los equipos franceses. Estos ordenaban un silencio absoluto de las operaciones, eso era seguido de instrucciones para que la persona atrapada enviara un señal haciendo contacto con una superficie sólida o metálica la cual fuera detectada por el sonar. Durante las primeros días se obtuvieron señales de personas atrapadas pero estas eventualmente desaparecieron y no eran muy específicas. Cuando rescatistas encontraban los cadáveres de las víctimas estos estaban usualmente enrollados con los mátreses de sus camas, algunos en sus cunas. Nunca se sabrá si algunos sobrevivieron en el lodo, sin comida y sin agua en el calor extremo de Puerto Rico. Equipos fueron organizados y estos consistían de personal técnico de emergencias médicas y los equipos caninos de varios países.

Al final de la tragedia, 129 fue el número oficial de muertos, aunque existen estimados de cerca de 300 víctimas (ya que en 175 casas vivirían entre 800 y 1200 personas), siendo este uno de los peores derrumbes en la historia de Puerto Rico. 

El sector Mameyes de Ponce tiene mucho menos habitantes que antes, dado que la Agencia de Manejo de Emergencia Federal de los Estados Unidos (FEMA por sus siglas en inglés) y el Gobierno de Puerto Rico cerraron varios hogares cerca del lugar por la inestabilidad del terreno.

El Gobierno construyó un monumento en el sector para conmemorar las víctimas pero este ha sido abandonado.