Corrupcion - junio 27 2019

"La corrupción que nos arropa parece estar arraigada también en niveles mucho más abajo de ese liderato gubernamental y político"

El pasado viernes el legislador Guillermo Miranda (PNP) anunció su determinación de renunciar hoy lunes a su escaño luego que trascendiera una grabación en la que queda retratao’ justificando, ante una empleada, su despido por negarse a aceptar dos libretas de rifas, valoradas en $20.00 cada una, para recaudar fondos para la campaña política. Por lo que me indican, eso es el “pan nuestro de cada día” en la “casa de las leyes”, que los empleados se sientan obligados, directa o indirectamente, a dejar parate de su sueldo en la campaña política de su jefe. Lo justifican con la intimidación de que si “el jefe” pierde las elecciones, el empleado corre el riesgo de quedar en la calle también.

De ordinario, apuntamos a los líderes políticos o jefes de agencia como los corruptos, sin embargo, la corrupción que nos arropa parece estar arraigada también en niveles mucho más abajo de ese liderato gubernamental y político. Yo no tengo duda que existe un gobierno permanente, sin imporatar qué figura gobierne o  qué partido. Dicho gobierno es el que tiene, lamentablemente, la fuerza para determinar qué se mueve y cómo se mueve. El poder no está necesariamente, en muchos casos, en el gobernador elegido por el pueblo o el liderato gubernamental, sino en ciertos componentes de ese gobierno permanete resistente al cambio y que también está inyectado con el veneno de la corrupción.

Publicó ayer el diario El Nuevo Día un artículo del alto costo de la burocracia Puerto Rico y destacaba la historia de una persona que intentaba establecer un negocio de comida. Narra la persona “Terminamos gastando como $6,000 en permisos solamente y perdimos un montón de meses de trabajo porque no podíamos abrir hasta terminar todo.”, pero eso no es todo. Contó que en el proceso fue notificado que tenía prohibido utilizar estufa de gas, a pesar de que los establecimientos alrededor, con similar infraestructura, sí tenían estufa de gas. ¿Que ocurrió? De la nada, sin buscarlo y sin haber contando, se aparece una persona al establecimiento ofreciendo solucionar el problema de la cocina. Obviamente, como servicio público gratuíto no era. “Después, lo que aprendí es que aquí, si no tienes padrino, la cosa no avanza”, concluyó.

¿Ha escuchado historias similares? Como les digo, la epidemia de la corrupción no es exclusivo del alto liderato gubernamental y/o político. El exsecretario del Departamento de Hacienda, Raúl Maldonado, habló de una “mafia” en la agencia. Aunque no presentó pruebas y se limitó a decir que llevó la data a los federales, yo no dudo eso ocurra. Ya veremos con el tiempo.

Esa burocracia, atado a la corrupción del gobierno permanente, limita el esfuerzo de echar a Puerto Rico hacia adelante. Tome otro ejemplo, el de la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE). ¿Duda usted que exista un “cartel del petróleo”? Se suponía que para el año que viene el 40% de la energía producida por la AEE viniera de energía limpia, energía renovable. A un año del término, el número alcanzado es de 2%. Seguimos dependiendo en gran medida de petróleo.

No hay duda que la mayoría de los empleados públicos son funcionarios honestos, honrados y comprometidos, pero esos pequeños grupos que pudieran estar enveneados con la bacteria de la corrupción, o con la vagancia que redunda en obstaculizar y retrasar el desarrollo económico, manchan el buen trabajo de otros

Ahora bien, los ciudadanos que sean o sospechen ser víctimas de algún acto de corrupción en el gobierno, a niveles más bajos que los líderes gubernamentales y/o políticos, tienen que denunciarlo y/o buscar la manera de que se sepa porque si guarda silencio, no solo se repetirá la historia con usted, también condenará a otros a ser las víctimas y alimentará, usted, esa semilla de la corrupción. No debemos enfocarnos exclusivamente en la corrupción de arriba porque la de niveles más bajos nos hace igual o más daño. 

Si decide guardar silencio, pues nos tendremos que jo…robar.