EPA empleados y camión

La Agencia de Protección Ambiental de los EE. UU. (EPA, por sus siglas en inglés) anunció hoy, que agregó siete sitios a la Lista Nacional de Prioridades de Superfund (NPL, por sus siglas en inglés), donde las emisiones de contaminación presentan riesgos para la salud humana y ambiental.

Uno de esos lugares es PROTECO en Peñuelas, que antes operaba como verterdero de desechos peligrosos, anunció el director suplente de la División de Protección Ambiental del Caribe de la EPA, José Font.

“El hecho de agregar a PROTECO a la lista de Superfund ayuda a brindar las herramientas jurídicas y técnicas necesarias para abordar la contaminación en este sitio y proteger a la comunidad de Peñuelas,” indicó el Administrador Regional de la EPA, Pete López. “Nuestra sólida asociación cooperativa con el Gobierno de Puerto Rico continúa ahora que orientamos nuestros recursos colectivos hacia la resolución de estos retos ambientales”, agregó el funcionario.

La NPL incluye los lugares de contaminación descontrolada o abandonada que son más graves en el país, se indicó.

La lista sirve a modo de base para priorizar el financiamiento de limpieza de Superfund de la EPA y sus medidas de aplicación. Solo califican las emisiones en sitios incluidos en la NPL a fin de recibir financiamiento para limpieza permanente, a largo plazo.

“Al agregar estos sitios a la Lista Nacional de Prioridades, estamos tomando medidas para limpiar algunos de los sitios más contaminados del país, proteger la salud de las comunidades locales y reintegrar los sitios a una reutilización segura y productiva”, señaló el administrador de la EPA, Andrew Wheeler.

“Nuestro compromiso con estas comunidades es que los sitios en la Lista Nacional de Prioridades se convertirán en una verdadera prioridad nacional. Hemos elevado el programa de Superfund a una máxima prioridad, y en el año fiscal 2018, la EPA eliminó la totalidad o parte de 22 sitios de la NPL, el mayor número de eliminaciones en un año desde el año fiscal 2005”, precisó Wheeler.

En la instalación de PROTECO se dispuso de residuos desde 1975 hasta 1999. Durante sus años operativos, el vertedero aceptaba una variedad de desechos provenientes de múltiples orígenes, como lodo de galvanoplastia, pesticidas y desechos de las industrias farmacéutica y manufacturera. PROTECO, el antiguo operador, realizó las actividades de cierre del vertedero en la década de 1990 y efectuó algo de mantenimiento pero, en el año 2009, había dejado de aplicar medidas posteriores al cierre. PROTECO se opuso vigorosamente y no ha realizado el monitoreo de aguas subterráneas después del cierre. El agua subterránea en el sitio se encuentra contaminada con mercurio y diversos solventes.

En Puerto Rico, se monitorean regularmente las fuentes de agua potable de la comunidad a fin de asegurar que la calidad del agua cumpla con las normas de agua potable. Pueden verse amenazados los pozos de suministro de agua potable privados y públicos en los alrededores del sitio debido al agua subterránea contaminada que hay debajo de la instalación de PROTECO. La EPA investigará primero a fondo el sitio para determinar la naturaleza y la extensión de la contaminación y luego evaluará las maneras más factibles de abordarla. Habrá numerosas oportunidades en la investigación de Superfund y en las fases de limpieza para que participe la comunidad local.

Después de recibir una carta del gobierno de Puerto Rico en apoyo de la inclusión del sitio de PROTECO en la lista de Superfund, la EPA determinó que un listado ofrece el mejor camino a seguir para implementar medidas destinadas a proteger la salud humana y la limpieza de contaminación. La EPA acogió comentarios del público y consideró la opinión pública antes de finalizar la decisión.

Aunque la EPA puede hallar contaminación durante sus propias investigaciones, la EPA comúnmente inicia la participación de Superfund porque los estados, las tribus o los ciudadanos solicitan la ayuda de la agencia.

La participación comunitaria es crucial para las limpiezas de sitios Superfund. El objetivo de la EPA es hacer participar a los socios comunitarios en el proceso de limpieza en todos los sitios, incluyendo explorar usos futuros de los sitios, dando así a la EPA la mejor oportunidad de transformar el sitio en un recurso comunitario productivo.

Las limpiezas de Superfund aportan salud y beneficios económicos a las comunidades. Se atribuyen al programa reducciones considerables en defectos de nacimiento y niveles altos de plomo en la sangre entre los niños que viven cerca de los sitios, y la investigación ha demostrado que los valores de las propiedades residenciales aumentan hasta en un 24% dentro de un radio de 3 millas de los sitios después de la limpieza.

Los lugares de Superfund que se han redesarrollado pueden generar gran cantidad de actividad económica. Gracias a las limpiezas de Superfund, las propiedades antes devastadas se utilizan ahora para una amplia gama de propósitos, como tiendas comerciales, oficinas, parques públicos, residencias, centros de distribución y generación de energía solar. En los 529 sitios de Superfund reintegrados al uso productivo, funcionan 8,600 empresas y 195,000 empleados ganan más de $13 mil millones en ingresos anuales.

El grupo de trabajo de Superfondo está trabajando para mejorar el programa. La EPA ha implementado casi la mitad de las recomendaciones del grupo de trabajo para acelerar las limpiezas y redesarrollos de sitios y espera concluir con las recomendaciones restantes para julio de 2019.

Para obtener información acerca de Superfund y de la NPL: puede acceder a: https://www.epa.gov/superfund

El Informe de logros de Superfund 2018 está disponible en:

https://www.epa.gov/superfund/superfund-remedial-annual-accomplishments

Para ver avisos del Registro Federal y documentación de apoyo de la NPL y sitios propuestos:

https://www.epa.gov/superfund/current-npl-updates-new-proposed-npl-sites-and-new-npl-sites

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