Pedro Pierluisi y Jenniffer Gonzalez en La Fortaleza

Pedro Pierluisi y Jenniffer González en La Fortaleza

El gobernador Pedro Pierluisi se ha quedado literalmente solo como defensor público de LUMA Energy. De hecho, es la única persona que dice públicamente que LUMA está haciendo buen trabajo, que las cosas han ido mejorando, etc.. 

Obviamente no es lo mismo vivir en un barrio de la montaña o una zona urbanizada de cualquier pueblo que en la burbuja de La Fortaleza, donde la energía eléctrica probabelemnte no falte, ya sea por el servicio de la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE) y LUMA, o por generador.  

La pasividad del primer mandatario con el tema de la energía y como persona que se supone defienda a capa y espada al pueblo, no es compresible y es inaceptable cuando los ciudadanos se quedan sin el servicio por largas horas, afectándose por equipos dañados o por equipos médicos que dependen de la energía para salvar vidas. La percepción de la ciudadanía es que con Pedro Pierluisi, en el tema de la energía, el pueblo ha quedado solo en sus reclamos. No se vé en el gobernador la figura que dé el puño en la mesa y exiga de forma convincente que se corrijan los apagones y el empeorado servicio. ¿Que el sistema es viejo y obsoleto? Es el mismo que teníamos de enero a junio, antes de entrar LUMA, y no teníamos esta crisis constante. Y que conste, en manos del gobierno fue que la AEE cayó en el precipicio, y en sus manos no había atisbo de mejoría. Solo un enajenado entendería que en 6 meses o 2 años se arreglaría lo que desbarataron en 20 o 30 años. Pero tampoco se preveía que tuvieramos los problemas que tenemos hoy.  

SONDEO: ¿Cree usted que los recientes apagones son para justificar privatización del área de generación eléctrica de AEE?

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Quiero analizar esto en dos aspectos: la pasmosa pasividad del gobernador, ya planteada, y su efecto en espectro político. 

Las críticas de la oposición política tienen sus méritos, independiente de que se explote con fines políticos-electorales. Aunque el manejo de LUMA funcionara perfectamente bien, esa oposición buscaría cualquier defecto para sacarle millaje político, pero ese no es el caso. La sangre pareciera estar llegando a los pies de los políticos del Partido Nuevo Progresista (PNP) que preside Pierluisi y que tienen contacto directo con la ciudadanía, mucho más que lo que pueda tener el gobernante en su burbuja y que depende de lo que le digan.  

Unos buscan estrictamente su supervicencia política y otros escalar con la situación.  

La comisionada residente, Jenniffer González, retomó con Pierluisi la ofensiva que tomó contra Ricardo Rosselló Neváres antes de su abrupta salida de la gobernación, para debilitarlo políticamente e intentar inabilitarlo como aspirante a la reelección. Es muy obvio su deseo de convertirse en gobernadora, a lo que tiene perfecto derecho. Utiliza la misma estrategia de Carmen Yulín Cruz contra Alejandro García Padilla en su cuatrenio. Aunque en aquel momento García Padilla decidió no aspirar a la reelección, el entonces secretario de Estado, David Bernier, descarriló la intención de Cruz. Ella no tenía los números. Si los hubiera tenido, se lanzaba contra Bernier y lo derrotaba, pero no era el escenario. Probablemente su crítica constante a un gobierno popular no cayó bien en ese electorado estadolibrista y provocó que su posible candidatura no ganara tracción en el pueblo popular. 

Eventualmente buscó la candidatura a la gobernación y se validó que no tenía números. Quedó en tercer lugar, quizás porque solo eran tres candidatos. 

Regresando a la administración de Rosselló Nevares, la comisionada González buscaba cualquier oportunidad para ir liquidando “a cuchillo de palo” al entonces gobernador. No era directa en la crítica a Rosselló Neváres, pero utilizaba a su gabinete para lanzar los dardos. Por 'default' el golpe lo recibía el gobernador. La administración Rosselló, como todas, tenía sus desaciertos, los que eran aprovechados por González. En ese aspecto, la administración le ponía en las manos a ella las balas para disparar y no es lo mismo que te disparen de la oposición política que los tuyos. 

Un escenario similar se vive hoy. La administración, o su comportamiento, le pone las balas a Jenniffer González para que ella dispare, y ella lo vá a hacer porque es su instinto político para lograr su meta. Usted puede decir que ella hace su trabajo, que su deber es fiscalizar al gobernante y que el hecho de que el gobierno sea PNP la convierte en una política justa y comprometida. ¿La recuerdan azotando a Luis Fortuño? Ahí era una política dócil con la administración PNP. En aquel entonces tenía un poder fiscalizador y unas herramientas mucho mayores en la presidencia de la Cámara de Representantes, pero sus intereses no eran los mismos de hoy.  

Cuando Ricardo Rosselló cayó en desgracia, González fue la primera en insertar aún más el puñal y le pidió la renuncia. Ella misma planteó que estaba disponible para convertirse en secretaria de Estado y ascender a la gobernación: “Estoy disponible para hacer el trabajo de secretaria de Estado, pero quien va a decidir si va a continuar con su trabajo en la gobernación es Wanda Vázquez”. Hoy el deseo sigue ahí y, similar a Carmen Yulín Cruz, hará lo que entienda tenga que hacer para lograr su objetivo. No obstante, Pedro Pierluisi ya anunció que buscará otro término en la gobernación y mientras él decida correr, no creo González ni nadie en el PNP vaya a retarlo. Por eso la estrategia es usar las balas que el mismo gobierno les dá para disparar contra la administración.   

Como les indiqué, unos buscan escalar y otros subistir en la crisis. El alcalde de Bayamón, Ramón Luis Rivera, y el ex presidente cameral, José Aponte, uno del bando de González y el otro del de Pierluisi, también han levantado el tono de la crítica contra la administración energética. Y no son los únicos penepés que han expresado públicamente sus críticas. ¿Qué les dice eso? Que ese es el sentir del pueblo, un sentir que no llega o traspasa la burbuja en la que está el primer mandatario.   

El gobernador puede estar confiado que las cosas mejoren con las asignaciones de fondos, el problema es que mientras el hacha vá y viene, sin ver un indicio de mejoría, la paciencia del pueblo se sigue agotando. LUMA luce como si no supiera lo que tiene entre manos y si el tiempo sigue validando esa percepción, el gobernador, que está solo en la defensa de LUMA seguirá recibiendo los latigazos de los suyos, de los que no son suyos… y con razón.