Wanda Vazquez - gobernadora - mesa - Fortaleza - marzo 25 2020

El que tenía la esperanza de que este fin de semana la gobernadora anunciaría el fin del toque de queda por el coronavirus, temo decirle que se va a tener que aguantar de dos a cuatro semanas más en 'lockdown'. ¿Por qué?

Muy sencillo: hay miedo en la ciudadanía, con razón. Al surgir las primeras dos muertes en Puerto Rico, y al reportarse positivos en establecimientos que los ciudadanos suelen ir a buscar servicios, el Pueblo se siente más inseguro. Creo que sería lo prudente por parte de la gobernadora ya que el período del coronavirus en el cuerpo es de dos semanas y desde que se estableció el toque de queda ha pasado una semana y media. 

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A eso se suma que todos los contagiados que estuvieron compartiendo por la libre, antes de la orden ejecutiva, pudieron haber triplicado el contagio, y esos, una vez encerrados, pueden haber contagiado a los suyos dentro del hogar. Hay personas que pudieran comenzar a mostrar síntomas en los próximos días. Por eso mi expectativa es que la cantidad de positivos va a dispararse. Recordemos que no se estaban haciendo las pruebas y al no hacerse, no se detectan. Ahora comenzarán a detectarse.

Dos semanas de cuarentena y con ese efecto multiplicador no es suficiente para contenerlo. En dos o tres semanas más de encierro se podría tener un cuadro más claro de la cantidad contagiada y cómo contenerla para entonces empezar a normalizar la rutina poco a poco, con una brújula y no al garete. Eliminar el 'lockdown' antes sería asumir un riesgo como el que asumieron en España e Italia, y hoy conocemos las consecuencias: están en los top #3 de mayor cantidad de muertos. 

¿Ese es el riesgo que debemos asumir a favor de la economía? ¿Cómo está la economía española e italiana hoy? Y no me malinterpreten. Me preocupa demasiado la situación económica, pero no toda la ciudadanía es responsable a la hora de buscar evitar el contagio. La mayoría puede tomar las medidas correctas, pero con una minoría por la libre es suficiente para crear una crisis de marca mayor e incontrolable. Con todas las advertencias hechas del peligro, miles lo ignoraron y llenaron las playas, la Placita de Santurce y todo lo que oliera a romillo. No había de otra, esos grupos nos llevaron al toque de queda y si no se les ponía el 'leash', se iban a contagiar más entre ellos e iban a llevar el contagio a sus padres, a sus abuelos, a sus tíos, hermanos… iban a pagar los que fueron responsables y tomaron las medidas.

Retomando el efecto emocional de la ciudadanía en las decisiones que pueda tomar la gobernadora, el miedo del pueblo es algo con lo que los gobiernos sienten mayor seguridad a la hora de tomar medidas más rigurosas, como una extensión. Y si eso redunda en apoyo a la gestión de un candidato, con mayor comodidad la primera ejecutiva Wanda Vázquez Garced extenderá el cierre casi general. Quizás flexibilice de forma liviana la apertura de uno que otro comercio, pero nada de otro mundo.

¿Qué hacía el expresidente George W. Bush cada vez que iba perdiendo popularidad en las encuestas? Aumentaba los niveles de alerta de seguridad nacional amparándose en posibles atentados terroristas. De momento tenía una nación asustada que cerraba filas detrás del comandante el jefe. Con ese jueguito, entre otras cosas, se limpió al senador demócrata John Kerry en las elecciones del 2004.

En nuestro caso, la gobernadora no ha provocado temor en la ciudadanía con el coronavirus porque no es algo que esté en su control. Simplemente se deja llevar por la corriente tomando medidas que proyecten o brinden a la ciudadanía cierto nivel de seguridad, que se sientan protegidos por su administración. Si la mayoría de la ciudadanía quiere mantener el encierro por seguridad, a la gobernadora se le hará más fácil extenderlo.

El inicio del manejo de la pandemia fue un desastre al negarle a los ciudadanos sospechosos las pruebas. Entiendo que el toque de queda vino forzado por la falta de pruebas. O sea, si no tienes pruebas suficientes para detectar apropiadamente los casos y delinear estrategia de contención, pues lo más fácil es obligar a la ciudadanía a quedarse en sus casas. Por eso, lejos de ser por una meticulosa e intelectual estrategia vanguardista, el encierro fue para cubrir la ineptitud e incapacidad de adquirir y hacer pruebas a tiempo. En eso la alcaldesa de San Juan, Carmen Yulín Cruz, nos guste o no, le dio de pasta y de queso a la gobernadora siendo proactiva al anunciar la inversión millonaria de fondos municipales para adquirir pruebas. Cruz no podía esperar por Wanda Vázquez y se movió. Luego de eso es que La Fortaleza viene a anunciar que iban a hacer lo mismo.

Finalmente, para atender el impacto económico, la gobernadora anunció que le pidió permiso a la Junta de Seupervisión Fiscal para utilizar 787 millones para amortiguar el golpe a la economía.

Con eso tenemos a una ciudadanía algo más tranquila. No obstante, esa tranquilidad está encapsulada en una burbuja porque esas medidas son un aperitivo en un escenario del cual se aún se desconoce su duración. Si usted cree que todos los meses los trabajadores por cuenta propia van a recibir $500.00, y que las PYMES obtendrán cada mes $1,500.00 se equivoca. Eso es un solo paguito y ya… por el momento. Igual los bonos y otros anuncios. Hay que esperar cuánta “torta” nos envía Donald Trump y el Congreso para palear porque los $787 millones son insuficientes.

El Producto Interno Bruto de Puerto Rico son $101,000 millones. Eso, entre 365 días que tiene el año son $276 millones diarios. Los $787 millones que anunció la gobernadora Vázquez Garced cubren menos de 3 días de lo que mueve la economía de Puerto Rico. Llevamos una semana y media de paralización casi total y lo que se está moviendo hoy con las exclusiones de la Orden Ejecutiva del toque de queda es mínimo.

Mi planteamiento no es que la primera mandataria y el gobierno cubra el 100% del daño económico porque es imposible, solo quiero plantear como los $787 millones impactan muy poco, por lo que usted no debe hacerse de ilusiones de que el gobierno nos está rescatando. Obviamente algo es algo, no lo estoy menospreciando, solo tratando de abrirle los ojos como esos $787 millones se van en menos de lo que se monda un guineo. Sin duda la gobernadora vá a tener que regresar a la JSF a pedirle más cacao.

Con esto planteo los dos escenarios: el salubrista y el económico, y cómo juntos harán que esto vaya para largo. Tras esta crisis, Puerto Rico y el mundo no volverán a ser iguales, pero no tengo duda que saldremos adelante, tarde o temprano.