Instituto de Cultura de Puerto Rico - Foto via Facebook - noviembre 22 2019

Foto vía Facebook/Instituto de Cultura 

Desde hace unos días se ha estado publicando información sobre la transacción del arrendamiento de lo que hoy es la sede del Instituto de Cultura Puertorriqueña (ICP) en el Viejo San Juan, para convertirla en un hotel bajo mi administración.  Es pertinente exponer, a grandes rasgos, los detalles de dicha transacción, sobre los hechos y aclarar información difundida sobre el particular, que entiendo no es como se ha planteado, discutido y/o analizado.
 
De entrada, y para aclarar el récord público, dicha transacción se adelantó para lograr la inversión privada en la restauración y conservación del patrimonio edificado, en particular, el antiguo Asilo de Beneficencia donde desde hace unos años, tiene sus oficinas el ICP.  El mismo necesita una cantidad multimillonaria de dinero para ser restaurado, antes que se siga deteriorando más de lo que está. ¿Tiene ese dinero el gobierno de Puerto Rico? La respuesta ustedes la conocen. 
 
Vamos a otros aspectos discutidos en varios sectores y que no responden a la verdad:
 
1) Se ha dicho que es una venta. Es incorrecto.  La titularidad del edificio se mantiene en el pueblo de Puerto Rico. Es una renta, como mencioné en el inicio de este escrito.
 
2) Se ha dicho que no fue una transacción pública.  Es incorrecto. Veamos porqué:
 
a) Las reuniones de la Junta de la Administración de Terrenos se hicieron públicas y se transmitieron en vivo por internet.
b) El tema se discutió en las reuniones de transición de la agencia en 2016, incluso PREVIO, a que se culminara la transacción; 
c) Las personas designadas por el gobierno entrante fueron funcionarios de apellidos Ayala y Serrano;
d) El ICP supo en todo momento de la transacción; 
e) El contrato es público y el acceso al mismo es irrestricto en las páginas de internet que publican esos documentos.
 
3) Se ha dicho que esa es la sede original del ICP.  También incorrecto.  No es la primera vez que el ICP se muda a otro edificio histórico y digno.  Previo a su ubicación actual, el ICP estaba en el Cuartel de Ballajá.  Cuando se mudó a su ubicación actual, no hubo protesta.
 
4) Se ha dicho que esta transacción no tiene precedentes. No es cierto.  Ha sucedido en decenas de miles de ocasiones alrededor del mundo, y Puerto Rico no es la excepción.  Veamos algunos ejemplos:
 
a) El Hotel El Convento se encuentra en un edificio histórico y a nadie se le ocurriría proponer que el Estado lo adquiriera nuevamente para ubicar allí una agencia pública.
b) En todos los países del mundo se estila este tipo de transacción, para que la empresa privada pueda dar mantenimiento adecuado a miles de  estructuras históricas.  No dude usted que algunos de los críticos se hospeden de forma habitual en esas estructuras cuando viajan a otros países. Incluso, tampoco duden algunos se hayan hospedado en El Convento.
 
5) Se ha dicho que ahora todo el mundo puede ir a disfrutar del edificio. No es cierto. El edificio está muy deteriorado estructuralmente, las paredes agrietadas, la pintura descascarada, los acondicionadores de aire dañados, algunas ventanas rotas y pedazos desprendidos. ¿Pudiera representanter un peligro para la ciudadanía? ¡Quién sabe! ¿Qué se resuelve invirtiendo dinero público en su habilitación? Usted sabe que en la situación que vive el país, sin menospreciar la importancia de esa estructura histórica, sería muy difícil encontrar esa cantidad inmensa de dinero para ese fin.  De otra parte, nadie que trabaje en horario regular puede ir a la sede del ICP porque cierra a las 4:30 p.m.
 
6) Se ha dicho que es un “atentado” contra la cultura.  Es incorrecto. El día que consideremos que la cultura puertorriqueña depende de que el ICP esté en un edificio particular, ese día, nuestra cultura estará verdaderamente en peligro.
 
7) Se ha dicho que el ICP debe conservar y restaurar el edificio.  Nuevamente, la restauración cuesta millones de dólares. El ICP no tiene esos fondos y pienso que si los tuviera, debería utilizarlos en fomentar, divulgar e incentivar la cultura puertorriqueña
 
8) Es un edificio de cientos de miles (si no millones) de pies cuadrados, donde hoy trabajan sólo unas cuantas decenas de empleados.
 
9) Se ha cuestionado la cuantía de la renta. La renta de esos edificios se establece por tasación y considera la inversión que haga el proponente. La inversión que se realizará es multimillonaria.
 
10) Se ha dicho que el contrato no tenía permiso de las autoridades federales correspondientes. La autoridad federal correspondiente es el Departamento del Interior y este autorizó la transacción.
 
11) Se ha cuestionado que el proceso de contratación se culminara en los últimos días de mi administración.  La verdad es que el proceso fue largo y culminó cuando estuvo listo.  Curiosamente, también en los últimos días de nuestro cuatrienio se firmaron  las órdenes ejecutivas para proteger y conservar más de 34 mil cuerdas de tierra y mar, entre otras gestiones que nadie, excepto los que se oponen a la conservación del medioambiente, cuestionarían. 
 
Reflexión final: si la política pública de la actual administración cambia, lo entiendo como parte del proceso democrático.  Igual entiendo el argumento, muy válido, de algunas personas que respeto, cuya oposición es conceptual, a que lo que hoy es público se administre privadamente mañana.  Comparto con ellos el invaluable respeto por los símbolos, tan necesarios como tan escasos en nuestra nación.
 
Discrepo de otros, que entre insultos y estridencias parecen estar dispuestos a ver que ese edificio, parte de nuestro patrimonio, se deteriora y arruina en ciclos descendentes, mientras el Estado no tiene dinero para arreglarlo, todo por no aceptar que entre el sector público y el privado se pueden hacer grandes obras por el pueblo. Sucede todos los días en el mundo. ¿Deseamos adelantarnos con los cambios que vive el mundo o quedarnos atrás? 
 
Si ese es el camino que se escoge hoy, que se haga según sus palabras.  Sólo espero que el edificio no continúe su veloz proceso de deterioro, y su estado ruinoso no sea la noticia del mañana, con la pregunta de porqué no se hizo algo cuando había opciones, como la que se critica hoy.