Pelea de gallos

La industria gallística, el dinero que genera directa e indirectamente, así como el impacto que tendrá la prohibición federal de las peleas de gallos, son considerados en la Comisión de Recreación y Deportes junto a la Comisión de Agricultura, Recursos Naturales y Asuntos Ambientales, en las vistas públicas que iniciaron hoy.

Se trata del análisis de la Resolución de la Cámara 1213, en aras de recopilar datos estadísticos sobre el deporte del pico y las espuelas en Puerto Rico, que por ley federal será prohibido en el 2020.

El autor de la medida, el representante José ‘Ché’ Pérez Cordero, quien preside la Comisión de Recreación y Deportes, explicó que la Resolución tiene como fin, conseguir la documentación 'certera' acerca del impacto que tendrá en la Isla la prohibición de las peleas de gallos.

“Queremos buscar alternativas, los argumentos correctos y poderlos plantear ante el Congreso Federal, quienes son los que tienen la potestad de comenzar un proceso para revertir la prohibición o buscar otras alternativas’, añadió, en comunicación escrita.

Por su parte, la asesora legal del Departamento de Recreación y Deportes (DRD), Ingrid Caro,  reconoció que las peleas de gallos es un elemento cultural de todos los puertorriqueños. Y mencionó que la posición de la secretaria del DRD, Adriana Sánchez Parés, “está completamente alineada con el plan de acción del gobernador y de la comisionada residente”.

La funcionaria detalló que en la actualidad, en Puerto Rico operan 64 galleras, las cuales generan alrededor de 25 mil empleos directos e indirectos. Además, informó que el costo de las licencias a pagar para operar una gallera fluctúa entre 700 a 4,000 dólares. 

Entretanto, el director ejecutivo de la Comisión de Asuntos Gallísticos del DRD, Gerardo Mora Pagán, planteó que la industria aporta al erario público, entre la otorgación de licencias a galleras, jueces de inscripción, jueces de valla y multas adjudicadas, entre 110  a 120 mil dólares al año.

“El deporte de las peleas de gallos es el sustento de las galleras y de las casas agrícolas del centro de la Isla, cuyos ingreso dependen mayormente de la industria gallera. Esta prohibición, también, afectaría el facilitar los alimentos para los cerdos, caballos, conejos, entre otros animales”, puntualizó Mora Pagán, al mencionar que dicha actividad deportiva está reglamentada y supervisada ‘rigurosamente’ por el DRD.

Acerca de la intervención de las autoridades en la posible incautación de los gallos de peleas, así como la manera en que se realicen, el director ejecutivo de la Comisión Gallística opinó que “la Policía fue entrenada para perseguir y arrestar delincuentes, nosotros no somos delincuentes”.

En el turno de preguntas, el presidente de la Comisión de Agricultura, Joel Franqui Atiles, indagó sobre el control que existe dentro de las galleras con el propósito de que el mismo sea uno limpio y seguro para el animal. 

Mientras, el representante Ángel Matos García, comentó que “hay un sentido de urgencia, ya enero se fue y quedan 11 meses para la implementación de esto que nadie quiere. Se usó como vientre un proyecto agrícola y  en una de esas páginas oscuras metieron esta enmienda y nos mataron”.  

Por otro lado, el empresario y presidente de Pan American Grain, José González Freire, expresó que el deporte de las peleas de gallo en Isla es una industria grande que se sostiene sola y no depende de subsidios. Destacó que son empresas pequeñas que sostienen a otras empresas pequeñas que de lo contrario, desaparecerían. 

Al enfatizar el impacto que representa la eliminación de este deporte, el empresario planteó que “las casas agrícolas no van a poder sostenerse vendiendo comida para conejos, para gallinas ponedoras. No va a dar para sostener el negocio de casas agrícolas. Pan American Grain alimenta 1.6 millones aves y sumando la competencia, serían dos millones de aves que alimenta. 

A preguntas del representante Pérez Cordero, informó que estima las pérdidas en alimentos de esta industria en $25 millones, sin incluir las medicinas  y otros gastos. “Esto no solamente aplica a los gallos, también a la industria agropecuario, ganadera, la alimentación de cerdos, caballos, y otros animales. Esto lo que afecta grandemente es al campo. En el campo no quedan empleos”, sustentó González Freyre.