J-Go

Obviamente el titular responde al caso hipotético de que ambos ganen el próximo martes en las elecciones generales. El debate entre los candidatos a comisionado residente dejó ver a una Jenniffer González algo distinta a la imagen que pudiera tener en su partido. También revelar lo ingenua que resultó ser a entregar al archienemigo del Partido Nuevo Progresista y de la estadidad mensajes de textos que luego serían utilizados en su contra. Antes de entrar en eso, y sobre lo que le esperaría a Pedro Pierluisi con ella, si ambos prevalecen, quiero dar mis impresiones sobre el encuentro entre ambos en el debate.

 González entró a la ofensiva contra Acevedo Vilá en el turno introductorio al traer el nombre de Héctor Ferrer (QEPD), quien fue su contrincante en el 2016, y de quien dijo “ese sí era una persona honesta”. Acevedo Vilá, que es un zorro viejo en la política, y debatiendo también, no le respondió y la dejó a ella entrar en confianza. El exgobernador popular no iba a traer por sí mismo el tema de los cargos de corrupción que tuvo en el 2008 porque sabía que el mismo sería traído por González, cualquiera de los otros candidatos o el propio periodista Rafael Lenín López. Era tema obligado, pero no iba a ser tan tonto de traerlo él. Se preparó lo mejor que pudo y aunque intentó esquivar la ráfaga que le tenía González, cogió un plomazo. La comisionada fue muy bien preparada para ese tema y también  conocía cuál sería la defensa de Acevedo Vilá: hacerse la víctima. Pero no le salió del todo al exgobernador.

Acevedo Vilá, luego de decir que no ha robado nunca, la emprendió contra González al acusarla de cruzar la línea y meter a su familia en el tema del caso de corrupción que tuvo. Ella aguantó la embestida con rostro de “lo que te espera papá” y una vez arrancó con su defensa, no soltó. Le dijo que no fue ella la que metió a la familia en el lavado de dinero de la campaña, que fue él y que eso fue reseñado por todos los medios. Al haber estipulado eso en el juicio, independientemente de que no fuera parte de la acusación, hoy es difícil para Acevedo Vilá negarlo. “Yo te escuché a ti, ahora me vas a escuchar a mí”, le dijo una aguerrida González cuando el ex gobernador intentaba frenar la embestida de vuelta.

Sin embargo, Aníbal Acevedo Vilá tenía una carta bajo la manga, que probablemente no sabía cómo y en qué momento utilizarla, pero Jenniffer González le puso la oportunidad en las manos cuando dijo que él siempre le había dado a ella vergüenza. Es ahí cuando Acevedo Vilá habla de un intercambio de textos del 2017 en el que trasciende cosas que se sabían y que no se sabían. Primero, ambos tenían comunicación y ella solicitaba ayuda a él. Al menos yo no lo sabía. En segunda instancia, tampoco sabía de la buena relación que tenía Jenniffer González con el mayor enemigo la estadidad, en el mundo de los cabilderos, Charlie Black, a quien se le reconoce éxito descarrilando en la capital federal procesos de descolonización de la isla. De hecho, Black fue socio de los convictos miembros de la campaña de Donald Trump en el 2016, Paul Manafort y Roger Stone. De hecho, González parece cuestionarse en los textos porqué la administración de Ricardo Rosselló no compensaba con contratos a Black, al tiempo que destaca que éste estaba  siendo muy colaborador con ella. Cuando González le escribe a Acevedo Vilá “BTW, hablo más contigo que con mi gobernador”, lo que denota es que la relación entre Ricardo Rosselló y Jenniffer González ya estaba resquebrajándose. Eso no es nuevo, eso sí se sabía. Anticipo que será lo que ocurrirá con Pierluisi, si ambos prevalecen.

Otro dato revelador de esos textos es cuán ingenua fue González al entrar en ese intercambio de textos con Acevedo Vilá, a quién llamaba “Alacrán” en el 2004. ¿Olvidó porqué Pedro Rosselló lo bautizó como “Alacrán” a Acevedo Vilá? Lo ocurrido fue como ver a un inocente y tierno venado acercarse a la orilla del lago, viéndo al salvaje e implacable cocodrilo metido en el agua esperando que el pobre animalito entre un poco más para meterle el charrascazo. González confió en el llamado “Alacrán”, en el astuto cocodrilo, quien hoy debe estar diciendo “Si saben como me pongo, pa’ qué me escriben”. Muy ingenua e inocente, como el venado, fue Jenniffer González frente a Acevedo Vilá en ese caso.

El que niegue que Jenniffer González tiene la mira puesta en La Fortaleza desde antes del verano del 2019, pues sencillamente es otro venadito. Siempre que esa fijación está “entre ceja y ceja”, no importa el inquilino de Fortaleza sea del mismo partido, van a tratar de ir “matándolo a cuchillito e’ palo”. Eso le pasó a Luis Fortuño, le pasó a Ricardo Rosselló y será lo que experimentará Pedro Pieluisi, de nuevo, si es que ambos ganan.

Si usted cree que fue pura casualidad que Jenniffer González fuera la primera en pedir la renuncia de Ricardo Rosselló en el 2019 y luego ser uno de los nombres impulsado por un grupo de líderes del PNP allegados a ella, pues usted también es un venadito. No hay casualidades en incidentes así… al menos para mí.

Para culminar, y regresando al tema del debate, ¿el resultado del mismo entre Jenniffer González y Aníbal Acevedo Vilá? Los dos salieron con un ojo morado. Aunque no creo que el ex gobernador tenga muchas opciones de prevalecer el martes, tampoco me sorprendería si mete otra mordida.