Pedro Pierluisi con mascarilla - Foto PP Twitter - enero 5 2021

Jamás se podrá complacer a toda la población en el manejo de la pandemia. Hay extremistas fanáticos en el lado salubrista y en el sector económico. Al extremista salubrista no le importa si la economía de la Isla. Ahí están muchos médicos, no todos. Éstos suelen tener mejor y mayor estabilidad económica, su buena casa, su espacio de descanso en playa, el bote, entre otros placeres, y eso no es malo. ¿Lo lucharon y lo trabajaron?, se lo merecen.

Muchos de estos extremistas salubristas pueden aguantar, económicamente hablando, una merma sustancial de ingresos porque tienen lo suyo en el banco. Sin embargo, una merma económica no es necesariamente sus casos. La pandemia, en la mayoría de los casos de este grupo, les garantiza que sus ingresos no pararán porque viven de atender situaciones de salud. No estoy diciendo que sus inquietudes y preocupaciones por un aumento de contagios no sea genuina. Simplemente pongo en contexto que con un estado económico y financiero robusto y saludable, es extremadamente fácil pedir un "lockdown" casi total, porque sencillamente a ellos no les afecta, y como no les afecta, pues sencillamente que los que se afecten breguen como puedan.

Había contado el pasado año que un miembro del "task force" médico de la gobernadora Wanda Vázquez me expresaba en una ocasión que días previos se había ido a su casa de playa a descansar el fin de semana con su familia y que los negocios cerca su propiedad seguían operando como si nada. Su mensaje era la temeridad de los negocios, pero aparte de eso, y quizás sin querer, me revelaba cómo descansaba junto a los suyos en la casa de playa. Eso ocurría al mismo tiempo que pedía un "lockdown" como el de marzo del 2020.

Dejo claro que ese médico estudió y se ha matado trabajando para tener y disfrutar lo que tiene, lo cuál es muy merecido. No obstante, mientras él descansa y concilia el sueño, al igual que su familia fuera de su estable mundo, había miles y miles de puertorriqueños desesperados pensando como iban a sobrevivir económicamente con los cierres, si perderían sus trabajos con un lockdown. Ese es el desfase que creo existe entre el que tiene su ingreso seguro y pide lockdown casi full, y el que no concilia el sueño porque no tiene esa garantía financiera para alimentar a su familia si colapsa la economía.

Está también el que tampoco se vé amenazado económicamente porque “el gobierno” le mantienen su salario garantizado sin dar un tajo en defensa propia o porque se mantienen viviendo de las ayudas gubernamentales con o sin razón. Cuando hablo de “sin razón”, me refiero a los que no les corresponde las ayudas, pero se hacen pasar como “indigentes pandémicos” para vivir de la "teta del gobierno" de forma fraudulenta.

Esos dos sectores, que no se ven amenazados económicamente, se les hace muy fácil pedir un "lockdown" casi total.

De otra parte, extremista económico es el que entiende que no debe haber ningún tipo de restricción, que la salvación es individual, que el que se contagia es porque quiere ya que hay medidas para protegerse, y que si los hospitales no dan abasto, pues como no son ellos los que tienen que bregar con cuartos y pasillos llenos de enfermos mientras ellos duermen, pues “ese no es mi problema”.

Claro, como no se ven ellos o a los suyos en un escenario así, en el hospital, pues “si es a otro, a mí no me importa”. De hecho, en el sector económico también se apuñalan unos a otros. El del restaurante se cuestiona porque mejor no cierran los cines, el del cine que mejor deben cerrar la construcción, el de la construcción que lo que hay que cerrar son las marinas, el de la marina que el problema es en los gimnasios. Todos tienen  una justificación de porqué “a mí no me deben tocar”.

Son iguales los extremistas salubristas y los extremistas económicos: piden lo que entienden a ellos no les afecta.

Están también los que entienden que hay que cuidar ambas y buscar un balance. NO creo en lockdown full ni casi full. La mentalidad de muchos es exageradamente limitada como para lograr entender que sacrificar la economía es algo que afectará a mediano y/o largo plazo a todos, hasta a los vagos que solo buscan vivir del gobierno. Si usted no puede trabajar y recibe ayuda de forma justificada, no hablo de usted. Hay personas que no pueden y punto, esos sí necesitan y estamos obligados a ayudarlos. Eso no está en discusión.

Yendo directo a la Orden Ejecutiva del gobernador Pedro Pierluisi, me remito a lo que expresé en mis columnas de opinión durante la administración de Wanda Vázquez: no puede haber más lockdown, hay que abrir y mantener la economía corriendo al tiempo que protegemos la salud del pueblo. Si se flexibiliza y la ciudadanía se vuelve al garete, llevando a una peligrosa propagación, hay que apretar con las órdenes ejecutivas. Según van bajando los contagios, se vuelve a flexibilizar. Es la manera correcta, en mi opinión, de manejarlo.

Yo prefiero bregar hoy con ajustes más estrictos por corto tiempo que dejar la orden ejecutiva casi igual, como hizo el gobernador, y luego tener que tomar una determinación de apretar mucho más por un período extenso.

La responsabilidad principal de aguantar y bajar el contagio es de la ciudadanía, pero cuando parte de la ciudadanía está salvaje y cerrera, sin control, el Estado tiene que intervenir con firmeza. “Es que se supone que la ciudadanía se comporte, quien tiene que hacer ajustes es la ciudadanía, no el gobierno”, me pueden decir. En teoría sí. Ahora, se supone que la gente no mate y es responsabilidad de la ciudadanía no matar. Sin embargo, como hay personas que ván a violar ese mandamiento, el Estado tiene que establecer unos parámetros estrictos y tomar unas acciones para que la ciudadanía cumpla.

Hoy sabemos que un sector del Pueblo, al ver que el Estado no responde de forma proporcional a la emergencia o que le es algo indiferente su comportamiento en Cayo Caracoles, en las actividades familiares y donde quiera que se baje la guardia, tiene la sensación que la cosa no es tan grave porque perciben que la seriedad del asunto la impone el estado con sus acciones, y si el Estado no hace mucho, pues menos vá a hacer ese irresponsable, que no son la mayoría, pero sí son muchos.

¿Pudo el gobernador apretar más, sin llegar al extremo de un lockdown casi total de dos, tres o cuatro semanas? Sí. Apretar no es "lockdown". Un "lockdown" de una o más semanas no es viable, pero quizás apretar uno o dos fines de semana y tomar algunas medidas adicionales de lunes a viernes, también por una o dos semanas, enviaría un mensaje más contundente y se vería más proactivo, sin contar que la experiencia ha sido que cuando se aprieta, la situación se estabiliza. Sin embargo, no lo hizo.

Si de aquí a una o dos semanas los contagios, hospitalizaciones y muertes bajan, y ojalá así sea, con el leve cambio a la Orden Ejecutiva, pues ¡Gloria a Dios! Ahora bien, si la situación lo que hace es empeorar más, aunque el gobernador no será el responsable de que irresponsables sigan contagiando y provocando más muertes y hospitalizaciones, lo que sí tendrá en sus hombros será que pudo ser más contundente y no lo hizo.

En semanas veremos si su apuesta de que la ciudadanía irresponsable enderezaría con el leve cambio a la Orden Ejecutiva fue la correcta o si se equivocó.